La composición isotópica del agua meteórica (es decir, su contenido en 2H y 18O) puede utilizarse como un trazador del camino que sigue dentro de una cuenca y del efecto de la evaporación durante su flujo por las laderas y el valle.

La precipitación atmosférica transporta y deposita nutrientes en las cuencas hidrográficas. Entre ellas, el nitrógeno (N) se ha vuelto motivo de gran preocupación porque las emisiones humanas han incrementado la carga atmosférica de nitrógeno que reciben los ecosistemas en todo el mundo. Los compuestos inorgánicos de nitrógeno de origen humano (principalmente nitrato y amonio) en la precipitación atmosférica tienen una firma isotópica distintiva que puede utilizarse para rastrear su impacto en la cadena trófica de los ecosistemas.
La precipitación atmosférica también trae compuestos orgánicos. Esto puede suponer una entrada significativa de sustratos orgánicos para suelos áridos en montañas altas, lo que puede ayudar a mantener una actividad microbiana relativamente alta. La composición isotópica del C y N orgánicos en el aire puede servir para trazar su destino y evaluar su importancia para la microbiota del suelo.

Para muestrear la precipitación atmosférica, hemos instalado colectores a dos altitudes diferentes, en las inmediaciones de las estaciones meteorológicas automáticas de los lagos Contraix (2.600 m sobre el nivel del mar) y Llebreta (1.600 m sobre el nivel del mar). Se recogen muestras mensualmente. El acceso al lago Contraix es difícil a mediados del invierno, y los fuertes vientos impiden que los colectores funcionen correctamente. Por esta razón, hemos trasladado el lugar de muestreo a un lugar menos expuesto al viento (y también a avalanchas), a una altitud menor (2.300 m s.m.). Además, estamos muestreando perfiles de cobertura nevada que integran toda la precipitación invernal en la altitud más alta.